miércoles, 13 de noviembre de 2013

Manchas en la Pared II

Ni el pasado, ni el futuro pueden decir tanto cómo el presente.


Sientes cómo el corazón se acurruca, cómo si alguien lo cogiese a través de tu cuerpo y lo apretara dejándolo inmóvil para sus latidos. Sientes como un aire frío congela tu cabeza, tus manos y tus piernas, sientes que el corazón cobra su movilización pero esta vez de forma acelerada, casi queriendo escapar de las arterias y huir sin razón alguna. Cómo si cobrara vida y tomara decisiones sin consultar al cerebro que le dice que se tranquilice. Sientes como esa sonrisa que siempre llevas a pesar de los problemas se quiebra, tu sentido de la visión se empaña, no ves nada claro, tus labios se mueven solos, todo cobra vida, una vida muerta, una vida en la que el alma huye por unos instantes y grita en silencio.

Miras a los costados y desconoces el lugar, hora y fecha en el que estás. El frío sigue apoderándose de tu cuerpo tienes ganas de pelear contra una roca si es posible, respiras, respiras, respiras y es inútil.

Sientes cómo lagrimas apresuradas caen por tus mejillas y se pierden en tus labios, intentas sonreír, decir que todo estará bien, entonces sientes de nuevo esa sensación de apretón en tu corazón, todo se hace grande: - ¡Qué hago yo aquí!. Exclamas. No hay respuestas.

Tienes que gritar en silencio y tus gemidos más tristes se acomodarán a tu espacio, tienes ganas de mandar todo a la mierda, hasta tu entorno, desconectar del mundo, pensar que te equivocaste y que el amor es sólo para 'exquisitos del sufrimiento'.

Tu cuerpo pide huir, tu corazón se enfría y sus latidos no cesan, tu respiración se incrementa, limpias tus lágrimas, es cuando todo va aclarándose, no hay razón para quedarte entre paredes llorando tu tristeza ajena.

La sensación más extraña de tu vida llega, sientes que nunca tendrás la misma sensación, que todo llega en el momento que somos tan ciegos que no valoramos como debemos, tu corazón se enfría, sientes que las cosas sólo suceden una sola vez en la vida, por mucho que desees el tiempo nunca cambiará, entonces, te imaginas en tu vejez y preguntándote ¿Dónde está aquella mujer que te hizo sentir sentimientos genuinos que no supiste demostrar en el momento adecuado y responder al llamado de su corazón?. Te preguntas que hubiera pasado si aún estuvieran juntos, te das cuenta que nunca has sentido lo mismo desde entonces y que toda tu vida en adelante sólo estuvo llena de sensaciones pero no de una verdadera y especial. El primer amor nunca se puede olvidar, recuerdas sus gestos, sus sonrisas, las veces que caminaron de la mano, sin embargo esa sombra oscura te persigue, a pesar que el tiempo pase se borran las heridas pero las cicatrices quedan para siempre, sólo somos una materia rellena de recuerdos, sentimientos e ideas, que muy pronto acabaremos apagándonos en el frío recuerdo de un amor que no pudo ser.

Entonces te das cuenta y retrocedes el tiempo en tu memoria, sabes que eso fue y seguirá siendo lo mejor que te pudo pasar y que ese sueño y sensación de para toda la vida se quebró por no ser exacto en el momento de demostrar lo que se debe. Las oportunidades existen, pero en su momento adecuado, el tiempo se encarga de demostrar que todos merecemos una última palabra y que siento totalmente sinceros, las cosas podrían cambiar, te das cuenta que no sólo lo piensas tú, sino que en su corazón esa persona también piensa lo mismo.


Valora siempre lo que tienes y no cuando lo pierdas
Nunca es tarde, pero algunas veces la puerta ya cerró.

Andreé Salcedo

No hay comentarios:

Publicar un comentario